miércoles, 23 de abril de 2008

EL ESPEJO

El agua rompió el silencio de la mañana y su cabeza solo pensaba en la rutina del día, en su trabajo, en sus cuentas, en el clima variable, en sus empleados, en su mujer, en sus hijos, en su perro. La llave giró para detener el flujo del líquido, y la puerta se corrió, para permitirle salir de la ducha.

Se acerco al espejo para podar su rostro del paso de la noche, pero se detuvo por un instante a mirar lo que se reflejaba en aquel cristal. La imagen no era otra que la de su cara, pero realmente no era él quien estaba dentro del espejo, era otro ser y pensó que quien habitaba allí dentro era un criminal, era un ladrón, un asesino quien goza de su crimen, un alcohólico quien roba el alma a las botellas, un usurpador de identidades, un falso político, un cura, un demonio, un ángel. Pero no se detuvo solo en eso, disfrutó con ese pensamiento, no se horrorizó, al contrario quiso gozarlo, quiso meterse en el espejo y encarnar ese ser que no gesticulaba, pero que representaba mucho y que no necesitaba de palabras para dominarle.

Quiso ir un poco mas allá, quiso saber que seria ser realmente un asesino, quiso saber que se siente ver correr la sangre de otros desgraciados, cobardes o inocentes, pensó en lo que debe ser un terrorista y matar en nombre de una creencia, pensó en el hambre, pensó en las mentiras, en las falsedades del mundo y se mofo del dolor ajeno.

De repente un parpadeo, sus ojos volvieron a sus orbitas, salio de su extraño trance y vio sus manos todavía mojadas y se las llevo al rostro, cerro sus ojos y no quiso mirar al espejo, le tenia miedo y respeto. Creyó por un instante en todo eso, y lo peor fue que alcanzo a disfrutarlo, se sintió mal, sucio como nunca, deseaba volver a la ducha y quedarse allí por horas bajo el poder del agua que le limpiaría de ese extraño suceso, pero sabía que tenia que volver a salir y volverse a mirar en el cristal. Detuvo sus pensamientos y ordeno sus ideas.

Abrió sus ojos y corrió sus manos, y lo que vio fue de nuevo su rostro, quien estaba allí enfrente era él y no aquel villano que le poseyó por unos segundos. Se sintió aliviado y pudo descansar del miedo que le embriago. Sin embargo algo en él había cambiado, porque sabía que eso que vivió, fue un oscuro reflejo de su mente, algo que no tenía que existir, ese bizarro pensamiento seria para él de ahora en adelante su secreto y su miedo.
Salio del cuarto del baño y le lanzo un atisbo al espejo, una pequeña sonrisa se le escapo de los labios, y de nuevo pensó en su trabajo, en sus cuentas, en el clima variable, en sus empleados, en su mujer en sus hijos, en su perro y en su alma.

lunes, 21 de abril de 2008

CATARSIS

“Es esta mi catarsis, mi purificación, la limpieza de la impureza impuesta por la violencia.” Juan Estrada

De que sirve la guerra sin sus muertes, de que sirve una guerra sin sus armas, sin sus secuestros, sin sus victimas ¿de que sirve? De nada, y es esta la causa de esta evolucionada guerra, que partió, no por irnos a lo evidente , con una guerrilla que buscaba ser la vocera del pueblo que iba en contra de un estado que no tenia ni ojos ni oídos para un país que se marchitaba en sus campos, que se hundía en la inconformidad, pero esta también como causa de la antorcha revolucionaria que incendio los corazones de cientos de personas que creyeron en comunismo y en socialismo, creyeron en la igualdad, creyeron en la caída del poder de las oligarquías o burócratas, creyeron en Fidel y en Ernesto el Che Guevara.


Así, bajo un marco convulsionado, surgió esa guerrilla, en la que se empezó a creer pero que con el paso imperturbable del tiempo se ha ido deslegitimando. Y la misma guerrilla ha sido la fuente de su caída moral, ética, humana, y social, ellos con sus actos han desgarrado al país en cada uno de sus estratos y transformaron su consigna de combate en un mercado de secuestros y droga.
Pero mientras la guerrilla se desdibuja frente a los ojos de los colombianos y del mundo, el gobierno no hace mucho por darle prestigio a su política, genero un proceso de Justicia y paz con los Paramilitares, en el que se ve un atisbo de justicia, en donde se han cometido masacres, asesinatos, y violaciones a los derechos Humanos y el castigo es de 8 años o menos. En tal proceso los victimarios están encarcelados pero al parecer tienen igual o mas poder que estando en libertad y en el peor de los casos es conocido que muchos antiguos militantes de los grupos paramilitares están volviendo a las armas bajo otro nombre de Las Águilas Negras.


El panorama no puede ser menos alentador, por un lado la guerrilla tortura al país con sus descabelladas decisiones y acciones, secuestros campos minados, desplazamiento forzado, y asesinatos de sus cautivos políticos. Por el otro lado las dos caras de la moneda de los paramilitares, que se confiesan, se avergüenzan de sus verdades y atrocidades pero que continúan con sus esbirros dando rienda suelta a violaciones contra el pueblo colombiano. No podemos dejar a un lado a el gobierno, quien juega a presionar y a acabar con la guerrilla con un proceso de seguridad democrática que si bien a entregado confianza al país, tratando de cubrir la mayor parte del territorio a acorralando a la guerrilla en su callejón con salida venezolana, nos deja siempre la gran interrogante ¿es ese el fin de una vez por todas de esta guerra?

Ahora bien, y donde queda el pueblo, al que defienden las mal llamadas guerrillas, al que atropellan los paras y del que no se ocupa como debe ser el gobierno. Donde quedamos los ciudadanos que día a día salimos a buscar sustento, donde quedan los campesinos victimas de atropellos y del abandono, donde queda la protesta, la marcha la democracia, los derechos ¿donde queda la vida? No queda, ni quedara en ningún lugar, porque así a sido y seguirá siendo por mucho mas tiempo, porque no ha salido una franca solución al problema y porque si nuestro grito de protesta solo retumba en nuestros siempre creyentes y esperanzadores oídos, la guerra junto con su violencia seguirá pidiéndonos nuestra cuota de muertos, de secuestrados, de dinero, de lisiados, de desplazados.

La paciencia hoy se ha agotado de ser burlada y transformada en la ramera de guerrilla y gobierno. Así que solución, no la tengo y no la van a encontrar en estas pocas líneas, que quizás traspasaron un par de conciencias o serán borradas con la censura implacable del silencio.

Al pueblo entonces que le quedan ¿lagrimas? ¿Odio? ¿Dolor? ¿Desconsuelo?, yo creo que de esto ya nos agotamos, nuestras lagrimas ya dejaran de salir de nuestros ojos para derramarse directamente por el corazón, el odio es el mas puro de los sentimientos y una consecuencia de ese odio será que nos sigamos matando los unos a los otros. No nos queda más remedio que el de seguir purificando los errores de nuestra guerra, de nuestro gobierno con la sangre de nuestros humildes campesinos, con nuestros compatriotas en los bosques privados de la libertad.

Sí Colombia, continuemos con el conformismo, con el sometimiento, sí, digamos sí porque el no es sinónimo de contrariedad, la oposición, la libertad de expresión y la opinión por estar faltas de balas y fusiles no tendrán poder ni participación.

Estas letras terminan dejando abierta la puerta a mejores frases, mas optimistas, llenas de un fulgor pacifista que permitan vivir en una Colombia digna de su belleza, en la que no exista el miedo a caminar en los campos, en donde no existan privaciones, en la que se muera de viejo. Quiero dejar ese campo abierto porque yo ya agote mis oraciones y mi esperanza en esa paz utópica de color blanco y de libres palomas.