El agua rompió el silencio de la mañana y su cabeza solo pensaba en la rutina del día, en su trabajo, en sus cuentas, en el clima variable, en sus empleados, en su mujer, en sus hijos, en su perro. La llave giró para detener el flujo del líquido, y la puerta se corrió, para permitirle salir de la ducha.
Se acerco al espejo para podar su rostro del paso de la noche, pero se detuvo por un instante a mirar lo que se reflejaba en aquel cristal. La imagen no era otra que la de su cara, pero realmente no era él quien estaba dentro del espejo, era otro ser y pensó que quien habitaba allí dentro era un criminal, era un ladrón, un asesino quien goza de su crimen, un alcohólico quien roba el alma a las botellas, un usurpador de identidades, un falso político, un cura, un demonio, un ángel. Pero no se detuvo solo en eso, disfrutó con ese pensamiento, no se horrorizó, al contrario quiso gozarlo, quiso meterse en el espejo y encarnar ese ser que no gesticulaba, pero que representaba mucho y que no necesitaba de palabras para dominarle.
Quiso ir un poco mas allá, quiso saber que seria ser realmente un asesino, quiso saber que se siente ver correr la sangre de otros desgraciados, cobardes o inocentes, pensó en lo que debe ser un terrorista y matar en nombre de una creencia, pensó en el hambre, pensó en las mentiras, en las falsedades del mundo y se mofo del dolor ajeno.
De repente un parpadeo, sus ojos volvieron a sus orbitas, salio de su extraño trance y vio sus manos todavía mojadas y se las llevo al rostro, cerro sus ojos y no quiso mirar al espejo, le tenia miedo y respeto. Creyó por un instante en todo eso, y lo peor fue que alcanzo a disfrutarlo, se sintió mal, sucio como nunca, deseaba volver a la ducha y quedarse allí por horas bajo el poder del agua que le limpiaría de ese extraño suceso, pero sabía que tenia que volver a salir y volverse a mirar en el cristal. Detuvo sus pensamientos y ordeno sus ideas.
Abrió sus ojos y corrió sus manos, y lo que vio fue de nuevo su rostro, quien estaba allí enfrente era él y no aquel villano que le poseyó por unos segundos. Se sintió aliviado y pudo descansar del miedo que le embriago. Sin embargo algo en él había cambiado, porque sabía que eso que vivió, fue un oscuro reflejo de su mente, algo que no tenía que existir, ese bizarro pensamiento seria para él de ahora en adelante su secreto y su miedo.
Salio del cuarto del baño y le lanzo un atisbo al espejo, una pequeña sonrisa se le escapo de los labios, y de nuevo pensó en su trabajo, en sus cuentas, en el clima variable, en sus empleados, en su mujer en sus hijos, en su perro y en su alma.
4 comentarios:
Aveces no queda más, que auto-asesinarnos frente a el espejo...
Querido Juan Manuel ;
Acabo de leer sus escritos y me parecen una magnifica muestra de estilo y una congruente union entre sencilles y elegancia al escribir...
Me entusiasma que haya tomado la determinacion de plasmar de manera mágica su estilo en forma de letras ... es una efectiva forma de hacerse inmortal.
Lo exorto a que continue en ese proposito para que se acerque cada vez mas a lo que quiere para su vida... felicitaciones bohemio amigo mio
Con aprecio y admiración JAIME "El oscuro"
el agua, el espejo y la tentación de ahogarse...
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